La casa viva · Cuaderno 02

Despensa viva

Lo que la tierra da, la casa lo guarda y lo transforma. El saber de siempre para que la cosecha dure y siga viva todo el año.

plantas y flores

El jardín de simples asturiano

Junto a la huerta y bajo los frutales crece otro cultivo: el de las plantas y flores que la casa campesina cultivaba —manzanilla, tila, malva, saúco, hierbaluisa, menta, caléndula, laurel—. Forman parte del bosque comestible tanto como las fabas: atraen polinizadores, cubren el suelo y perfuman la casa. Recuperarlas es recuperar también el saber etnobotánico asociado a ellas, el nombre y el uso que les daba cada valle.

remedios de siempre

El saber de las abuelas, como memoria cultural

Las tisanas de después de comer, el ungüento de caléndula, el jarabe de saúco, el vinagre de hierbas: recetas de la casa que se pasaban de mano en mano. Aquí se conservan y se comparten como patrimonio cultural y etnobotánico —el modo tradicional de acompañar los males menores del día a día—, no como sustituto de nada.

Compartimos memoria y saber tradicional, no consejo sanitario. Ante cualquier problema de salud, consulta a un profesional. Muchas plantas requieren identificación segura y precaución en su uso.

guardar la cosecha

Almacenamiento y conservas

Una huerta y un frutal dan más de lo que se come en el momento. El arte está en que nada se pierda: que agosto alimente a enero.

Nº 01

Guardar en fresco

La despensa fría, el hórreo, la arena y la paja: manzanas, patatas, calabazas y raíces que aguantan el invierno sin más tecnología que el sitio adecuado.

Nº 02

Secar

Fruta, setas, hierbas y legumbre: quitar el agua es el modo más viejo y sencillo de que la cosecha dure.

Nº 03

En conserva

Mermeladas, compotas, tomate y verdura en tarro: el calor y el azúcar o el aceite para cerrar el frasco hasta el año siguiente.

Nº 04

En sal y vinagre

Encurtidos y salazones: la despensa que también sazona, del pepinillo a la berza.

fermentos vivos

Transformar es otra forma de conservar

Donde Asturias entiende mejor que nadie: la sidra es fermento, y de la misma familia vienen el chucrut y las verduras lactofermentadas, la masa madre del pan, los vinagres y el kéfir. Los microorganismos hacen el trabajo: convierten el excedente en algo que dura, más digerible y más vivo. Un fermento es una despensa que respira —y un saber que enlaza directamente con el banco de semillas y la sidra del país.

Nada se tira: lo que sobra, se guarda; lo que se guarda, se transforma.

hagamos red

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