No un jardín amurallado. Un método que se demuestra y se regala.
No aspiramos a un jardín amurallado. Aspiramos a que, dentro de unos años, cuando alguien pregunte «¿esto se puede hacer?», la respuesta sea:
«Sí, ve a verlo a Raigañu y llévate las semillas y el método.»
Que ve el monte cambiar y quiere probar en su parcela — con semillas y consejo.
Del Principado o de una cooperativa, que busca un caso real que funcione y se pueda escalar.
Que quiere volver al pueblo y vivir de la tierra sin partir de cero.
El camino tiene precedentes de los que aprender: los soutos de castaño de O Courel (Galicia), con Indicación Geográfica Protegida y silvopastoreo; las pumaradas asturianas —Asturias produce el 80 % de la sidra de España, con más de 60 variedades de manzana bajo DO—, que ya son sistemas de huerto con ganado; o Quinta das Abelhas en Portugal, referencia de sintropía adaptada al contexto ibérico. Raigañu se suma a esa red y aporta lo suyo.
Un referente no se declara: se demuestra y se regala.
El valor está en ser copiable, no en escalar